sábado, 26 de mayo de 2012

"El hilo extraviado": otro libro que nace, vive y... (Presentación de la obra)

Los libros que vienen al mundo también tienen derecho a ese rito de paso con el que hacer acompañados el tránsito desde la órbita del autor y del editor a la de los lectores. Es lo que vamos a hacer con mi nuevo libro
El hilo extraviado. Piezas de socialdemocracia fragmentada

mediante el conocido ritual de una presentación.
El acto tendrá lugar este lunes, 28 de mayo, a las 20 horas, en la Biblioteca de Andalucía de Granada, y en él estarán con nosotros dos buenos amigos:

Gregorio Cámara, Catedrático de Derecho Constitucional de la UGR
y Alejandro Víctor García, director adjunto del diario Granada Hoy 


Recibir a una nueva criatura siempre es motivo de alegría,
y más si en torno a ella podemos vernos y charlar un rato.


jueves, 24 de mayo de 2012

Ministro contra la Ilustración



   Ante la opinión pública, el ministro Wert forma parte de la nómina de personajes con méritos para ser considerados odiosos. Así se ha podido comprobar a través de comentarios por doquier tras la huelga convocada por los sindicatos representativos del sector para todos los niveles del sistema educativo. El ministro de Educación se ha hecho acreedor de las iras sociales no sólo por las duras medidas en cuanto a recortes presupuestarios en las partidas destinadas a educación, sino además por su comportamiento cínico y su lenguaje ofensivo: el tono humillante de sus declaraciones alcanza a docentes considerados incompetentes, a padres tachados de irresponsables y a alumnos acusados de indolentes. Con todo, los méritos de ministro tan lenguaraz, cuyos análisis ponen en aprietos a la especie del “homo sociologicus” a la que pertenece, no deben ofuscar el juicio para ciertas cuestiones de fondo.

Los miles de millones de euros detraídos del sistema educativo en los presupuestos del Estado, más lo impuesto a las Autonomías en la misma dirección, dejan en precario un sistema en el que se reduce el número de profesores, sube el número de alumnos por aula y se eliminan programas y recursos que mantenían a la educación española, aun con sus problemas, en un nivel digno. Y al hilo de esos recortes acometidos bajo la invocada pretensión de reducir el déficit público para hacer frente a la crisis, lo que se plantea es un cambio de modelo educativo que afecta a los cimientos del sistema.

Recortes que han puesto en pie de guerra a alumnos, profesores y padres –parte de la gran guerra económica en la que nos hallamos metidos de hoz y coz-, traen consigo la regresión que sufrimos. No es frase vacía la que formula que en España vamos a una fuerte privatización de la enseñanza, tanto por los modos de gestión que se imponen, como por el auge de la red privada ante el deterioro de la red pública. Pero, además, nos topamos con una devaluación de la educación que contradice lo que han sido ideales ilustrados de formación humana para una ciudadanía crítica y activa. Dicha regresión anti-ilustrada va a la par del entreguismo en cuanto a soberanía de un gobierno que hace gala de nacionalismo españolista, pero que no tiene empacho en ningunear una institución como el Banco de España a raíz de todo el asunto Bankia. Una política de credo neoliberal está sacrificando el sistema educativo, lo cual, como señala Bernard Stiegler, en estos momentos forma parte de las estrategias de shock que soportamos. Si atendemos además a un jurista como Ferrajoli, podemos pensar que tal destrucción del sistema educativo atenta contra derechos sustanciales de los ciudadanos y, por ello, contra la Constitución que los ampara. Es la antipolítica de un ministro que actúa contra la Ilustración –o lo que queda de ella-.

José Antonio Pérez Tapias
(Publicado en diario Granada Hoy el 24 de mayo de 2012)



sábado, 19 de mayo de 2012

Nuevo libro: "El hilo extraviado"


Hoy he recibido los primeros ejemplares de otro libro de la cosecha propia. Se titula

EL HILO EXTRAVIADO
Piezas de socialdemocracia fragmentada


Recogiendo reflexiones hilvanadas desde mayo de 2010 hasta el final de la pasada Legislatura, abarcando elecciones generales con victoria del  PP y nuevo gobierno de la derecha, a lo largo de este libro ofrezco una crónica filosófico-política sobre la manera como el gobierno del PSOE abordó, en su última etapa, la grave crisis económica en la que seguimos inmersos, con duras medidas de ajuste que supusieron un viraje fortísimo en las políticas que el gobierno socialista había venido aplicando bajo la presidencia de Zapatero. Todo ello agravó a su  vez una crisis de la socialdemocracia que venía de atrás, en España y en el resto de Europa. Profundizar en el análisis de lo ocurrido -perdimos el "hilo rojo"- es absolutamente imprescindible para reconstruir el proyecto socialista y una estrategia de izquierda consonante con el mismo. Es lo que se pretende a lo largo de las páginas de esta obra. Espero que no defrauden a quien se adentre en ellas. Se puede obtener una mejor idea de su contenido con el Índice que se facilita a continuación:




El libro está dedicado
"a mis compañeras y compañeros del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados, con quienes compartí los difíciles momentos de la IX Legislatura"

Aprovecho para agradecer desde aquí el generoso esfuerzo y buen trabajo realizado por Joan R. Riera con Ediciones La Lluvia

jueves, 17 de mayo de 2012

Reivindicación de la palabra


Las palabras también se gastan. Algunas reciben tanto maltrato que al cabo son irrecuperables para seguir utilizándolas con significados otrora genuinos. Podemos preguntarnos qué vamos a hacer en el futuro con la palabra “austeridad” después de haber sido tan prostituida para referirse con ella a cosas muy distintas de lo que significaba. Tras el uso tendencioso –dicho al modo marxiano, ideológico, como en la expresión “políticas de austeridad”- que se ha hecho de ella para nombrar ocultando lo que son fuertes restricciones y duros recortes –inductores de empobrecimiento individual y colectivo-, el término “austeridad” ha quedado invalidado para un uso decente en el espacio público.


Con tanta manía de no llamar a las cosas por su nombre llega un momento en que no sólo se tiene miedo a las palabras, que bien dichas hablan de la realidad, sino que hasta los eufemismos, quemados de tanto abuso encubridor, pasan a ser materia ingrata para quienes tienen que dar cuenta de lo que ocurre y, en especial, de sus decisiones. Tenemos así un gobierno al frente del Estado que se ha especializado en no decir palabra seria alguna. Ya no es sólo que se menosprecie a periodistas y, de camino, a la ciudadanía, impidiendo preguntas para así no salir de un guión preestablecido, sino que además se eluden comparecencias parlamentarias y declaraciones inexcusables con tal de no afrontar públicamente la verdad de los hechos. Que un presidente del gobierno no haya dicho palabra sobre un asunto como el de Bankia, con la gravedad de una decisión que supone la nacionalización de la entidad, de elevadísimo coste para el erario público en tiempos de máxima penuria, es escandaloso. Supone tal desprecio a la democracia que ese escamoteo de la palabra debida es, de suyo, antipolítico.


A falta de palabras que, enhebradas en discurso, den cuenta de cómo nos situamos ante la realidad tan compleja como pavorosa en la que nos hallamos, no extraña que cuando decenas de miles de personas se concentran retomando el hilo de las movilizaciones del 15 M, el momento más intenso sea el de un “grito mudo”, agitando las manos al modo del llamado lenguaje de signos. Tal gesto multitudinario, original en su masiva capacidad de expresión, transmite un heteróclito conjunto de significados posibles. A ello se añade que descarga a la multitud de tener que resolver un impertinente problema de liderazgo. Mérito tiene el gesto, y no vamos a discutir su mudez cuando otros callan irresponsable y cínicamente. Pero no hay que perder de vista que la política, si quiere ser democrática, no puede prescindir de su aliada la palabra: la palabra que nombra, denuncia, cuestiona, propone, dialoga… Es la palabra que explicita el sentido de la acción; la palabra emancipadora a través de la cual nuestra dignidad se hace verbo.

José Antonio Pérez Tapias
(Publicado en el diario Granada Hoy el 17 de mayo de 2012)

miércoles, 16 de mayo de 2012

Las letras en español están de luto por Carlos Fuentes


Murió Carlos Fuentes. Ayer, 15 de mayo, se fue, a los 83 años, el escritor mexicano, dejando tras de sí obra literaria impresionante y presencia pública intensa. Sus novelas y ensayos atravesaban fronteras y sus opiniones cruzaban una y otra vez el océano. Eran la palabra libre de un espíritu abierto.

Como sencillo homenaje valgan las líneas transcritas a continuación, de su obra El espejo enterrado (1992), todo un recorrido por los caminos de un mestizaje que, siendo en gran parte consecuencia de las violencias de la historia, es también entrecruzamiento de culturas que, sin amnesias,  hay que llevar a su máxima fecundidad:

"En las Américas, la cultura real es hija de varias madres. Nuestra identidad múltiple realiza su vitalidad creadora a partir de la fecunda contradicción de las partes que la integran. Pero hemos sido amaestrados para no vernos. El racismo, mutilador, impide que la condición humana resplandezca plenamente en todos sus colores. América sigue enferma  de racismo; de norte a sur, sigue ciega de sí. Los latinoamericanos de mi generación hemos sido educados por Hollywood. Los indios eran unos tipos con cara de amargados, emplumados y pintados, mareados de tanto dar vueltas alrededor de las diligencias [...] Las culturas de origen no europeo no son culturas, sino ignorancias, a lo sumo útiles para comprobar la impotenncia de las razas inferiores, para atraer turistas y para dar la nota típica en las fiestas de fin de curso y en las fechas patrias. En la realidad, sin embargo, la raíz indígena o la raíz africana, y en allgunos países las dos a la vez, florecen con tanta fuerza como la raíz europea en los jardines de la cultura mestiza [...] Esas raíces, ignoradas pero no ignorantes, nutren la vida cotidiana de la gente de carne y hueso, aunque muchas veces la gente no lo sepa o prefiera no enterarse, y ellas están vivas en los lenguajes que cada día revelan lo que somos a través de lo que hablamos y de lo que callamos, en nuestras maneras de comer y de cocinar lo que comemos, en las melodías que nos bailan, en los juegos que nos juegan, y en las mil y una ceremonias, secretas o compartidas, que nos ayudan a vivir".
(El espejo enterrado, Taurus, Madrid, 1997, pp. 58-59)

Palabras bellas, cargadas de sabiduría. Inmortales.



jueves, 10 de mayo de 2012

Imaginación en el poder


Hay callejones sin salida que son encerronas de mentes groseramente realistas. Los a toda costa pragmáticos, llegando al fondo de sus contradicciones, se empeñan en hacer creer que es eso lo que la dura realidad depara. Si los conservadores ponen sus fuerzas al servicio de la regresión es para arrastrar a todos al hoyo que ellos han cavado. Cuando los tecnócratas elevan a ortodoxia su “pensamiento único” ciegan las ventanas por donde asomarse a lo que queda fuera de sus dogmas. Y si los profetas de calamidades se imponen, el futuro se recorta hasta ser sólo el esperado momento de tristes augurios que inducen su propio cumplimiento. Pero la realidad, tozuda en lo negativo, también sorprende en sus imprevistos, en especial a quienes mirando sólo su ombligo, y de paso la cartera, no huelen por dónde surgen las brisas que habrán de ser vientos de la historia.



No vamos a decir que un fuerte viento del sur arrancó de Andalucía para barrer tierras galas hasta llevar al socialista Hollande a la presidencia de la República; tampoco que fue un tornado nacido en suelo andaluz lo que hizo que los laboristas ganaran a los conservadores en municipales del Reino Unido; Dios nos libre de la arrogancia de pensar que por un vuelo de mariposa en el valle del Guadalquivir los socialdemócratas han dado otro susto a Merkel en Schleswig-Holstein; y ni se nos ocurre atribuir el ascenso de los izquierdistas griegos al impulso de las izquierdas que habitan entre Despeñaperros y Tarifa. Nada de egocentrismo. Pero lo cierto es que una mayoría del electorado andaluz, ante la destructividad neoliberal del gobierno instalado en Madrid, vislumbró cómo podía levantarse un nuevo viento de resistencia y transformación.


En circunstancias adversas, con la corriente en contra, ciudadanos de Andalucía optaron por no dejarse arrastrar al callejón de los expolios. Imaginaron que las cosas podían ser de otra manera, llevando su imaginación al poder. No fue anacrónico resurgir de espíritu sesentayochista, sino apuesta racional. Y la imaginación, aliada de humildes intenciones utópicas, puso en marcha razones para que las fuerzas de izquierda del parlamento andaluz pactaran un sólido programa de gobierno. Nadie se engaña: los recursos son escasos. Aun así, se trata de hacer política tras objetivos de solidaridad y justicia. Se necesitarán ulteriores dosis de imaginación creadora que apunte, derrotada la resignada creencia de que estamos en un callejón sin salida, a un futuro distinto del que preparan tecnócratas, conservadores y pragmáticos alicortos. Ha sido un electorado armado de realismo crítico el que ha propiciado un gobierno al que le exige imaginación en el poder. Y si dicen que somos soñadores –como cantaba Lennon en su “Imagine”-, asumamos el calificativo como baluarte frente a pesadillas.

José Antonio Pérez Tapias
(Publicado en diario Granada Hoy el 10 de mayo de 2012)



jueves, 3 de mayo de 2012

Humillaciones por añadidura



En España tenemos un presidente entregado al fundamentalismo de la austeridad. El ejecutivo le acompaña y el PP, unánime, lo secunda. Cuando ya son clamor las voces contra una demencial política de rigores presupuestarios y de ajustes sin término, el presidente Rajoy, como catecúmeno de la doctrina neoliberal más fiel a la Escuela de Chicago, aunque se examine ante derechistas alemanes, está en la etapa de ufano alumno sin mejor lección aprendida que el anuncio de más reformas por venir: tras cada consejo de ministros, decretos con despiadados recortes, nuevas privatizaciones y renovadas restricciones en inversiones públicas. Adelgazamiento del Estado, sin siquiera una teoría presentable de Estado mínimo. Para ser minimalistas basta improvisar y afilar por las noches los instrumentos que se utilizarán por las mañanas.

Con el sistema educativo sometido a recortes que no sólo lo dejan sin recursos para un funcionamiento decente, sino que alteran su diseño según criterios de universalidad, gratuidad en sus etapas obligatorias y calidad para todos, la educación se halla en peligrosa deriva. El sistema público de salud sufre el cambio que va de una atención sanitaria como derecho de los ciudadanos a reducidas prestaciones exclusivamente a asegurados, desviadas en gran parte a la sanidad privada. El desmontaje de la atención a dependientes se suma a ese cuadro de regresiones que tiene su base en la reforma laboral con la que el gobierno empezó mermando derechos y vaciando de contenido procedimientos consagrados por la Constitución, como la negociación colectiva.

Lo expuesto responde a la teoría del shock, puesta en boga por Friedman y sus discípulos, la cual, como denuncia Naomi Klein, inspira la aplicación de políticas duras de estabilidad fiscal. Y así nos tienen, debilitándonos las fuerzas, apabullándonos bajo la presión de la crisis y de las medidas que se implementan supuestamente para remontarla. Mentira. Pero oímos, y en lenguaje chulesco, que hacen falta más recortes y más duros, que son necesarias más reformas y con mano firme, que los objetivos de déficit se cumplirán a toda costa. Eso cuando se habla, que otras veces ni se habla: no se informa, no se comparece en el parlamento, y a lo sumo se dejan caer notas de prensa o declaraciones desde el extranjero. Es evidente el menosprecio hacia la ciudadanía. No sólo vemos quebrados los pilares de lo que ha de ser –incluso por razones constitucionales- Estado social, sino que padecemos cómo se nos humilla. La energía que no gasta en dignas palabras, bien podía emplearla el gobierno en aprender lo que el filósofo Axel Honneth llama “gramática moral de los conflictos sociales”. Entonces tendría presente que, cuando al empobrecimiento se añade la humillación, se prepara el combustible para una fuerte conflictividad social.

José Antonio Pérez Tapias
(Publicado en el diario Granada Hoy el 3 de mayo de 2012)